Date Night en la Ciudad de México
Los mejores restaurantes para una noche especial en la ciudad.
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Marmota
Marmota trae un poco del Puget Sound a la Roma Norte, con un menú que se construye alrededor del horno de leña y producto local. La cocina abierta te deja ver todo: desde ostiones y coliflor rostizada hasta el grilled cheese con sopa de jitomate y una hamburguesa que no falla. El pan sourdough es de la casa, lo tuestan a las brasas, y el cheesecake viene con un helado de albahaca que sorprende y hace que la gente regrese.El comedor tiene techos altos, ventanas amplias hacia la plaza Río de Janeiro, y una selección musical que va de Nina Simone a Ella Fitzgerald a un volumen que todavía te deja platicar. El servicio es atento sin pasarse. Reserva con anticipación — sin reserva casi siempre terminas en la barra, que no está mal pero se llena rápido los fines de semana.
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Bellini Restaurante Giratorio
Bellini tiene el récord Guinness como el restaurante giratorio más grande del mundo — 1,044 metros cuadrados en el piso 45 del World Trade Center — y es el único en México. Todo el comedor da una vuelta completa de 360 grados en 1 hora con 45 minutos, con vistas panorámicas de la ciudad mientras comes.El menú abarca cocina italiana, mexicana, mariscos y cortes. El rib eye, el salmón a la parrilla y la ensalada César con camarones son lo que más se pide. Los paquetes de cuatro tiempos suelen incluir un coctel Bellini, y hay música de piano en vivo por las noches. Mejor horario: reservar a media tarde para alcanzar el atardecer y la transición a las vistas nocturnas. Reservaciones recomendadas, disponibles en línea o por WhatsApp.
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Rosa Negra
Rosa Negra combina cocina latinoamericana con entretenimiento en vivo sobre Masaryk en Polanco. El menú recorre la región — risotto con filete, carne Kobe, tomahawk, camarón gigante — acompañado de cocteles con presentaciones elaboradas y postres originales.El ambiente se prende después de las 6pm con música en vivo, DJ y shows en la mesa cuando sirven ciertos platillos (el tomahawk llega con todo el espectáculo). No es económico, el ticket promedio anda entre 1,000 y 1,500 pesos por persona, pero pagas la experiencia completa: comida, bebidas y show. Viste casual-elegante y reserva con tiempo los fines de semana porque se llena.
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Sonora Grill (Nápoles)
Parte de un grupo de 14 restaurantes que se ha consolidado como el asador favorito de México, esta sucursal en Nápoles está a minutos del World Trade Center y sirve cortes nacionales e importados de alta calidad—Black Angus Prime y Wagyu Cross entre ellos. El cheque promedio va de 900 a mil 500 pesos por persona según tus cortes, cocteles y vinos.Los cortes arrancan en 690 pesos, con entradas que van desde 180 pesos por el carpaccio de aguacate hasta 720 pesos por los camarones enchilpayados. La coctelería incluye mixología de autor y la cava de vinos es amplia. Reservas disponibles por OpenTable; recomendadas para fines de semana.
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Sonora Grill (Miyana)
Sonora Grill forma parte de un grupo con 14 restaurantes que se ha convertido en la cadena de asadores favorita de México, y la sucursal Miyana está dentro del centro comercial Plaza Miyana sobre Avenida Ejército Nacional. La carta se enfoca en cortes premium de res — rib eye, cowboy, New York — con un ticket promedio de 900 a 1,500 pesos por persona según tu consumo, más cocteles y vino. En entradas van desde carpaccio de aguacate hasta camarones enchilpayados.El espacio funciona bien para cenas de negocios y salidas en pareja, con rincones más tranquilos y una carta de vinos amplia. Aceptan reservas por Resy y OpenTable, y esta ubicación suele estar menos concurrida de lo habitual.
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La Casa Coreana/Hallyeo Sudo
Este restaurante coreano en Avenida Chapultepec maneja doble identidad — La Casa Coreana en la fachada, Hallyeo Sudo en el menú — y sirve platillos coreanos tradicionales desde banchan hasta bibimbap en un comedor tranquilo y sin música que atrae a una clientela coreana constante. El menú cambió hace poco para enfocarse más en clásicos coreanos en lugar de fusión coreano-china, y las porciones son generosas, pensadas para compartir entre dos o tres personas. Los platillos con fideos, cebolla y sopas de mariscos son los más pedidos.La atención es cálida pero corre por cuenta de una sola persona — desde recibir hasta cobrar —, así que el ritmo es más pausado y va con el ambiente relajado del lugar. No hay servicio los miércoles. Precios moderados considerando el tamaño de las porciones, y el Kalpis viene en jarra de litro.
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Xeul
Xeul trae cocina coreana moderna a Polanco, parte de la familia Grupo Midam. El menú va más allá del K-BBQ típico, con platillos como pho, kimbap, kimchi jeon (una pizza crujiente de kimchi) y banchan variado. Las carnes a la parrilla — picaña, brisket, short rib — se cocinan en tu mesa en la parrilla integrada, y los meseros te ayudan si prefieres no cocinar tú mismo.El espacio es pulido y cómodo, con un cuarto privado de karaoke para grupos. Acompaña tu comida con soju coreano o prueba el coctel Luxury Korea. Los mocktails, incluida una limonada de blueberry destacada, completan la carta de bebidas.
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Cluny
Una institución en San Ángel inspirada en los bistros parisinos, Cluny sirve clásicos de brasserie francesa en un comedor Art Nouveau que se siente sacado del Barrio Latino. La sopa de cebolla es profunda, con mucho sabor, y de las mejores que vas a probar en la ciudad — pídela sin dudar. La carta incluye crepas (dulces y saladas), quiches, ensaladas y platos fuertes como carne tártara, además de postres delicados y un mousse de chocolate que por sí solo justifica la visita.El espacio es elegante sin ser pretencioso, con buena iluminación, música en vivo en ocasiones selectas (checa su Instagram para la cartelera) y servicio atento que de verdad ayuda. Sirven desayuno los fines de semana a partir de las 9am sábados y domingos. El mostrador de panadería vende pan para llevar a casa. Reserva con anticipación — se llena, sobre todo los jueves por la noche cuando hay jazz en vivo.
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Galiachef Bistrot
El chef Frederic dirige este bistrot francés sobre Álvaro Obregón, un lugar sin pretensiones que sirve cocina francesa clásica sin precios desorbitados. La res a la bourguiñon es el platillo estrella — carne cocida a fuego lento con reducción de vino que no se siente pesada — y la sopa de cebolla está bien ejecutada, sin ese sabor fuerte que te queda en el paladar. El espacio es pequeño y te transporta a la campiña francesa en plena Roma Norte; fácil de pasar de largo en la calle, pero una vez adentro la esencia del lugar te absorbe por completo.La selección de quesos y vinos es amplia, con tienda gourmet incluida, y el servicio va desde desayuno hasta cena, lo que lo hace flexible para distintas ocasiones. Las porciones son generosas, al grado de que el postre se vuelve opcional, aunque la crème brûlée tiene sus seguidores. El servicio está al pendiente sin ser invasivo, y el ambiente íntimo con luz tenue funciona bien para una cita tranquila o una comida sin prisas.
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Rojo Bistrot
Rojo Bistrot lleva años sirviendo clásicos franceses en la Condesa, con fama bien ganada por su magret de pato tierno y sus escargots al vino blanco con ajo. El menú se mantiene enfocado: entrecot Café de París, confit de pato, sopa de cebolla, albóndigas de cordero turcas y un pastel de chocolate amargo que se comparte. La carta de vinos incluye opciones de 3V por copa y una buena selección de botellas.El espacio es pequeño, sin pretensiones, y se siente más como un rincón de barrio que un lugar de moda. Los meseros conocen el menú y atienden con eficiencia. Se recomienda reservar para la cena, sobre todo los fines de semana.
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